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Reglas para la manifestación de una fe que no se detiene

#1 Entendamos que hay un camino de fe.

Cuando andas por el camino de la fe, tendrás una dirección clara para alcanzar la meta que Dios ha establecido para ti.

No somos nosotros quienes elegimos el camino de fe; es Dios quien lo traza. Nuestra tarea es adaptarnos a las condiciones que Él ha dispuesto para nosotros.

Dios nos dará la fe necesaria para superar los desafíos y llegar al lugar que ha preparado para nosotros.

#2 No consideremos las circunstancias negativas.

No te concentres en las circunstancias negativas, sino en la fidelidad de nuestro Dios.

Todo hijo de Dios debe aprender a vivir según las demandas de la fe, estando plenamente convencido y persuadido. Esto se logra al mantener vivos los recuerdos de las grandes obras de Dios en nuestra vida y las promesas de Su palabra.

No temas; si Dios está contigo, Él será tu fuerza, tu protector y tu ayuda.

Aprovecha lo mejor de los tiempos difíciles, porque Dios los usará para fortalecerte.

#3 Aferrémonos a las promesas.

¿Por qué detenerte si Dios te lo ha prometido? Haz de Su palabra tu posesión más valiosa.

Convierte la palabra de Dios en el fundamento de tu vida. No te detengas, porque estás en camino a convertirte en lo que Dios te ha prometido. Enfócate en Él, en Sus promesas y en Su palabra, mantente firme para presenciar grandes milagros.

#4 Demos gloria a Dios.

Gloríate en aquel que habita en ti, porque Él te hará vencer cualquier circunstancia.

No te gloríes en lo negativo o en las dificultades, sino en el que está en ti y es tu garantía de victoria. Debemos glorificar a Dios porque Él es quien nos ha levantado, salvado y liberado de las circunstancias más difíciles, y lo hará una vez más.

El Dios que te ha librado antes no hará excepción si vuelves a creer en Él. ¡Gloríate en Él y no en lo que estás viviendo!

#5 Enfócate en la realidad de lo invisible.

Si no te arriesgas en Dios, limitas Su poder sobrenatural.

Pon tu atención en lo que Dios está listo para mostrarte en lo espiritual, no solo en lo natural. Lo natural tiene sus raíces en la realidad de lo invisible. Si pones tu mirada en lo invisible de Dios, todo cambiará y verás grandes milagros manifestarse.

Mensaje por el apóstol Hugo López

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